Este café hondureño te ofrece un recorrido de expresiones que arranca con dulzor a caramelo, se va poniendo frutal con notas de pasas de ciruela y cierra con un toque cítrico a lima que le da frescura y lo hace bastante distinto a lo que acostumbramos a tomar.
Crece a 1.650 metros en Catarranas, Francisco Morazán, se procesa con lavado y se tuesta medio, así se nota el dulzor natural del grano. Cuerpo medio-alto, acidez equilibrada, final que se queda un rato.
Pedilo en grano o en la molienda que más te guste.
Es un café ideal para cuando buscas algo con más caracter, capaz de sorprender pero sin perder equilibrio.